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La música gloriosa

Reproduce para escuchar la historia

El corrido del Chante Luna ataca, en la fila, antes del turno. La gente llama al servicio “Los taxis de la muerte”: dos pasajeros sambutidos como copilotos, tres atrás. La opción más rápida para ir y venir del histórico Acapulco, la Ruta de la Seda, del Galeón de Manila y la Nao de China, al Chilpancingo del Primer Congreso de Anáhuac, los Sentimientos de la Nación —precedente constitucional primigenio— y el acta de Independencia. Celestino El Chante Luna, ya abatió a tres y cayó muerto por la metralla del Ejército porque se quedó sin parque. Al lado, un noticiero confirma la nueva masacre: treinta personas asesinadas en el río Balsas, con drones y explosivos. No aceptaban el dominio de la banda más sanguinaria: desde el comercio callejero al transporte y las fiestas, ochenta y cinco municipios del sur bajo su mando. Son ciento diez topes gigantes en ciento diez kilómetros de la ruta emblemática, nacionalista. Los corridos van y vienen: la música recrea tajante la cultura de violencia e impunidad: además del Chante Luna, Pedro El Chicharrón, La Mula Bronca, Simón Blanco, Silvestre El Ciruelo Castro, Lucio Cabañas, El Macho Prieto, Genaro Vázquez, Diez años de Ayotzinapa...

Elino Villanueva González

  • Elino Villanueva González
  • Ilustrado por Raúl Anzaldo | anzaldogr@yahoo.com.mx