Mágico desorden
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Subí a la combi enfrente de mi puerta, ¡ah!
desearía que no fuera tan lenta. Tal vez...
debí sacar la bicicleta, ¡nah! La ciclovía
está invadida por motocicletas.
Andaría muy feliz en una “nave”
pero en el estacionamiento ¡Ya no cabe!
un nuevo pasajero ha subido,
con una moneda hemos contribuido.
Por fin, llegué a la estación del metro, sólo
una hora más para llegar al centro.
Al hombre “accidentalmente” le han cho-
cado, ¡pobre tipo, la cartera le han sacado!
El ladrón ha bajado antes de la central,
¡detente! le ha gritado un oficial.
Las cámaras todo habían grabado,
como atleta olímpico salió disparado.
Tres estaciones pasan y conmigo,
más de cincuenta almas bajan.
A correr por el cruce peatonal,
¡Por poco y me atropella ese animal!
Tras la travesía, a tiempo he llegado, y
solamente veinte pesos he gastado.
No cabe duda de la utilidad del transporte
público en la ciudad.
Siempre lleno de aventuras,
siempre lleno de contradicciones.
Desordenado, accidentado, con
enmendaduras; ¡bello como las más
brillantes armaduras!
Jean Rubens Compañ Munguía
- Docente | 29 años | Axapusco, México
- Ilustrado por Jonathan García | @sr.john90