Transporte público
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No entiendo el transporte público de ciudad, pensé cuando me mudé; un mes después,
me reí de un pensamiento tan absurdo. El transporte público tiene su magia después
de todo; desde saber que tu camión llega siempre 17 minutos tarde, hasta asustarte
porque se fue por una ruta diferente y ya no tienes más dinero para tomar otro camión.
Imaginemos una pequeña niña de 13 años que debe regresar de la secundaria a su casa
y que por casualidades de la vida, no pasa su camión; un amigo le dice que hay otro
que la deja a 5 minutos de su destino y decide tomarlo. La noche anterior no durmió,
para entregar una maqueta que había olvidado, así que en menos de 5 minutos ya
estaba en los brazos de Morfeo, y al despertar, estaba en el otro lado de la ciudad. No
tuvo otra opción que llorar y pedir un teléfono para marcarle a mamá.
Esa niña fui yo. Apuesto a que muchas personas leyendo recordarán alguna situación
parecida en el transporte público. A pesar de ese mal rato, ahora son risas. Eso tiene
una extraña magia.
Violeta Sofía Fregoso Ramos
- Estudiante | 17 años | Zapopan, México
- Ilustrado por Angélica Mejía | @angieilustra