Tercer asiento
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Treinta metros más y el chofer se detendrá junto a la acera, aguardará paciente que
descienda la señora del bastón y luego habrá de continuar su recorrido por la avenida.
Desde el tercer asiento (que siento mío tras ocuparlo en años de uso) veo gotear la
lluvia a través del vidrio empañado; esta vez el paisaje urbano no parece ser el mismo,
curiosamente no reconozco el entorno, quizás sean mis ojos cansados. El sueño se
anticipa con un bostezo que reprimo y mi mente divaga, juraría que acabo de verme
bajo el árbol de tilo que acabamos de pasar. Más allá de la somnolencia del viaje, la
imagen se instala con una prepotente realidad, quiero escapar de esa trampa visual y
cierro mis ojos.
Ahora siento la lluvia en mi rostro, estoy bajo el árbol de tilo esperando verme bajar en
la próxima parada. El micro no se detiene, las luces traseras son dos puntos rojos que
se alejan hasta desaparecer. Quedo solo ante la nada. No pasará otro micro.
De tanto ir y venir, alguna vez sucedería solamente un ir. Alguien habrá de ocupar mi
asiento vacío, el tercero a la derecha.
Raúl D”Alessandro
- Escritor y conductor de TV | 68 años | Mar de Plata, Argentina
- Ilustrado por Luis Bocanegra | @bocaprieta