Amor en la catedral
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¿Llegué al hotel. Caminé hacia los templos: el San Francisco y el Aránzazu. Recorrí tres
cuadras, me hice un par de fotos de recién llegado y se las envié junto con una pregunta.
—¿Conoces este lugar?
—Sí, es el centro de la ciudad —respondió.
—Bueno, estoy aquí, tú decías que no vendría, pero ardo en deseos de volverte a ver. Te
esperaré frente a la catedral —dije.
Seguí con los pelos de punta por el “Paseo Alcalde”.
Cuando ella me confirmó que vendría, un escalofrío recorrió mi cuerpo; entonces la
imaginé como aquel día de la exhibición deportiva en Cuba, cuando por azar le tocó
caer delante de mí en la fila. Entonces, pude ver su bella figura desde la timidez de mis
ojos posados en su espalda. Conservo en mi mente cuando se volteó, su precioso ros-
tro quedó grabado en mis pupilas para siempre. No tuve el valor de sostener su mirada.
38 años después nos volvimos a ver; esta vez, frente a la Catedral de Guadalajara. Allí
nos miramos a los ojos, y en un momento sublime nos dimos el beso del amor. ¿Qué
más pedir?
Erasmo Yanes Paz
- Profesor de deportes | 60 años | Zañartu, Santiago de Chile
- Ilustrado por Héctor Cuen | @hector_cuen