Compartir el privilegio del auto con un peatón
Reproduce para escuchar la historia
Agosto, tres de la tarde. Con lo que parecía ser humo saliendo del pavimento,
estaba por subirme a mi auto cuando un joven de no más de 15 años se acercó y
dijo: “Me puedes dar raid aquí adelante”. Mi primera sensación fue miedo, ¿por qué
un desconocido se me está acercando? Después pensé en todas esas veces que yo
fui peatón, caminando en una de esas calles largas que no tienen un solo árbol que
te cubra del sol, y las ganas que me daban de decirle a la persona que veía sola en un
coche con capacidad para 5, que si me dejaba en la esquina porque eso me ahorraría
10 minutos caminando en el sol.
En contra de todas las recomendaciones de seguridad, confié en mi instinto y en el
coraje que este joven tuvo para acercarse; le dije, “vámonos”. Cuando nos subimos al
coche, me dijo: “Gracias, tenía un rato caminando y se me vienen quemando los pies,
me vas a ahorrar caminar 20 minutos.”
Compartir mi auto con un peatón no cambió mi vida, pero me hizo recordar la vida
antes de mi privilegio.
Regina Itzel Cerda Belmonte
- Administradora de empresas | 27 años | Zapopan, México
- Ilustrado por Fernanda Orozco | @tedelibra______